sábado, 14 de diciembre de 2013

La judería de jaén (el barrio judío).

La presencia judía en Jaén se remonta al año 612 de la Era Común. Durante muchos siglos los judíos habitaron estas tierras, bajo dominio arriano, católico y musulmán, hasta que tras las graves persecuciones de 1391, la judería jiennense sufre un fuerte revés y sus calles se convierten en un barrio de judeo-conversos, que pasó a denominarse “Barrio de Santa Cruz”. A pesar de estos lamentables sucesos, continuará existiendo una gran población judeo-conversa que, aparentando ser cristiana, conservará en secreto sus tradiciones ancestrales y la observancia a las Leyes de Moisés. Será precisamente esta importante presencia de “judaízantes” la que dará lugar a la creación del Tribunal de la Inquisición de Jaén en el año 1483, fecha en la que también se ordena la expulsión de los judíos andaluces.
Los doce siglos de presencia hebrea en la ciudad han dejado en ella algunos vestigios como la Judería. Precisamente fue aquí donde nació Hasday ibn Shaprut, el primer judeo-español que brilló con luz propia en la historia de la Península Ibérica. Destacado cortesano de dos califas cordobeses, Abderramán III y Alhajan II, este judío jiennense será el punto de arranque para la conocida “Edad de Oro de los Judíos Españoles” y uno de los pilares fundamentales de la etapa más esplendorosa de la mítica España de las Tres Culturas.
La judería de Jaén ha permanecido durante mucho tiempo dormida, apartada e incluso excluida. Se corresponde con uno de los barrios más deprimidos del casco histórico de nuestra ciudad. Muerta y olvidada durante siglos, en nuestra década se ha iniciado un interesante proceso de recuperación de un barrio que hasta hace muy poco tiempo era desconocido por la población general de la ciudad. Es importante apuntar que desde la ciudadanía se está apostado por la recuperación de aquellas callejuelas empinadas y estrechas, con casas abandonadas y solares llenos de basuras, aquel lugar conocido por nuestros mayores como judería pero sin límites precisos para nadie.

En la ciudad de Jaén, los datos históricos sobre judíos son escasos. En los últimos años los datos se están viendo complementados y/o confirmados con las excavaciones arqueológicas al igual que en otras ciudades, están aportando un nuevo enfoque.
Hoy  encontramos algunas noticias sobre los judíos de Jaén, entre las que destaca la gran figura de Hasday ibn Shaprut (915-970). Fue un personaje importante en el califato de Córdoba, siendo embajador y médico de ‘Abd al-Rahman III, llegando a alcanzar puestos de relevancia en la corte musulmana. En 1246, con la toma de la ciudad de Jaén por Fernando III, encontramos documentos que demuestran la existencia de una numerosa población judía, y sabemos que a mediados del siglo XIII, según estos documentos, la judería de Jaén era de tamaño considerable. A pesar de que 1391 supondrá, según la mayoría de los estudiosos, el final de la presencia judía en Jaén, diversas persecuciones contra los judeoconversos a lo largo del siglo XV y la actuación del Tribunal de la Inquisición contra los judaizantes, hasta bien entrado el siglo XVIII, nos muestra una presencia criptojudía durante varios siglos más en la ciudad.
Con la expulsión de los judíos de la ciudad de Jaén, sus sinagogas son convertidas en iglesias cristianas, una de ellas lo hace bajo la advocación de la Santa Cruz, nombre que recibe también la antigua judería, en donde muchas de estas familias seguirán ocupando sus casas. A partir de esta época lo harán de forma más “silenciosa”, por así decirlo, ya que de hecho en 1483 se establece en plena judería el Tercer Tribunal de la Inquisición, ya que al parecer era Jaén uno de los lugares con mayor presencia judeoconversa. Recientemente se ha realizado una excavación arqueológica donde se supone que estaba instalado este tribunal, y de la que más adelante hablaremos (solar del APAIII San Andrés).

De forma imprecisa, conocemos algunos de los lugares de la judería en tiempo del Jaén cristiano, y los diversos investigadores apuntan que la judería debió ocupar los mismos espacios en tiempos de la dominación musulmana, como parece corroborar la aparición de los restos arqueológicos de un hamman que, a priori, se identifica con el Hamman ibn Ishaq, baño del siglo XIII documentado como de propiedad hebrea.
De esta forma, hemos averiguado la siguiente delimitación para la judería: por un lado tenemos la configuración de las murallas medievales fechadas en el siglo XI, y donde localizamos una de las puertas de entrada a la ciudad medieval, la Puerta Baeza, recientemente excavada, de la que tenemos documentos que nos hablan que fue la puerta principal de entrada a la judería de Jaén (Coronas, L. 2003., Coronas L. 2008). Por otro lado, tenemos en el borde Norte a la calle San Andrés, límite muy claro si nos atenemos a varios datos, por un lado recientemente se ha localizado en ese lugar un tramo de la muralla romana, y sabemos también que esta calle ya existía en el siglo XIV ya que era uno de los itinerarios más mencionado en diversas crónicas de la ciudad, eje principal desde donde se comunicaba la Puerta Baeza con la zona alta de la ciudad. Su límite Este viene a coincidir con la actual calle Martínez Molina, lugar ocupado en época visigoda por una necrópolis excavada en la plaza de San Juan y que se extiende bajo la iglesia del mismo nombre y que luego será ocupada por viviendas de época almohade (Castillo, J.C y Castillo, J.L. 1992).
Una posible sinagoga, se ha identificado con la actual Iglesia de San Andrés, aunque no ha existido unanimidad en los estudios,  ya que algunos identificaban el origen del templo con una mezquita, si bien la aparición a escasos metros del mismo del mencionado Hamman ibn Ishaq podría descartar, en principio, su origen como mezquita, y existen toda una serie de indicios que parecen apuntar a su primigenia función como sinagoga. Entre los indicios encontramos: puertas de acceso laterales, inexistencia de fachada monumental en el muro Oeste, planta rectangular orientada al Este a la que se añadió siglos después un ábside, patio de acceso previo al templo desde el interior del adarve judío, nivel del suelo inferior al de la calle, etc. (Cámara, R. 2007).
Recientemente se han realizado varias intervenciones arqueológicas dentro del ámbito de la judería, cuyos resultados han conseguido que nos replanteemos nuestras actuaciones en este lugar. A continuación analizaremos tres actuaciones de las más importantes realizadas.
INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA PLAZA DE LOS HUÉRFANOS
La excavación arqueológica consiguió documentar parte del sistema de fortificación de la ciudad medieval, que atravesaba la plaza procedente de la medianería trasera de las viviendas de la calle Millán de Priego, y se dirigía hacia el Sur. Lo más relevante fue la localización de una de las puertas de entrada a la ciudad: la conocida como Puerta de Baeza, que daba acceso directo al barrio de la judería y que durante la edad Media fue su entrada principal (Navarro, M. et alii. 2004).
Los restos arqueológicos más antiguos documentados en la plaza datan del siglo X, anterior a la construcción de las murallas, y se corresponden con varias estructuras y un pavimento o suelo formado por losas de gran tamaño de mármol blanco.
En un momento posterior, se construyen las principales estructuras documentadas y relacionadas con la fortificación: son los lienzos de murallas que reproducen un trazado zigzagueante en todo el recorrido de la plaza, y una torre que defendía el acceso de entrada a la judería.
En la zona interna de las murallas hemos conseguido encontrar la antigua calle por la que transitaban los habitantes de la judería, o lo que se conoce como camino de ronda, que tenía unos 4 metros de anchura y se encontraba empedrado.
La evacuación de las aguas se realizaba  a través de una apertura en las murallas junto a la puerta, dirigiéndose hacia extramuros al lugar conocido por las fuentes escritas como “el barranco de los judíos” o “muladar de los judíos”, barranco en el que se ubicaba  “la puente de los judíos”, expresión que se cita en varios documentos.
Tras la conquista castellana no se observan importantes reformas en esta parte de la fortificación de la ciudad, aunque lo más destacado es la reforma de la puerta de entrada a la judería
Para finalizar nos gustaría acabar con una pequeña reflexión:

La cuidad de Jaén tenía una importante población judía que no debe pasar desapercibida para los ciudadanos. Jaén ha tenido una historia judía muy importante con puntos altos y bajos, y debemos dar gracias a que conservamos un barrio así en Jaén. También queríamos añadir que actualmente el barrio se encuentra en proceso de recuperación, incorporándose la ciudad como miembro de pleno derecho de la Red de Juderías de España "Caminos de Sefarad" en el año 2005.

(Entrada publicada por Gregorio Sabariego nº22 García y Javier García Sánchez n8)

No hay comentarios:

Publicar un comentario