La Muralla de Úbeda es una cerca militar, principalmente del siglo X, que rodea el casco antiguo de la ciudad de Úbeda, provincia de Jaén y declarada Monumento Nacional.
Historia
Propia de la importancia estratégico-defensiva que adquirió la ciudad jiennense, su amurallamiento fue impresionante -como aún hoy podemos apreciar-. De él afirmaba Argote de Molina en su «Nobleza del Andalucía», publicada en 1586: «Es la Ciudad de Úbeda cercada de muralla muy fuerte y hermosamente torreada que le da mucha majestad y ornato». Cuarenta y cuatro años más tarde (1630), otro historiador, Pedro Méndez de Silva, cita a Úbeda en su célebre «Población de España», en los siguientes términos: «Con fuertes y torreados muros, hermoseada de vistoso alcázar se descubre en un cerro la ciudad de Úbeda».
La primera vez que se menciona la cerca de Úbeda en fuentes documentales fue con motivo de la batalla de Navas de Tolosa. Cuando los moradores de Baeza ante la cercanía de los ejércitos cristianos se refugian en la mezquita de Úbeda al amparo de sus murallas. Fuera de las murallas, la ciudad se extendía a través de "la jerquía", análogamente a como en Córdoba conocen la ciudad baja o axerquía.
Sus muros estaban siempre hermosamente almenados y desde ellos, los heraldos y vigías proclamaban a toque de timbales y clarines los acontecimientos más notables. Cada puerta y torre estaba amparada por un caballero y su noble estirpe.
Ya en 1700, los huecos entre las torres comienzan a ser ocupados por casas, aprisionando la muralla y dejándola a merced de los vecinos de ésas casas, quienes para hacerlas más espaciosas, clandestinamente la hacen desaparecer.
A partir de 1821, la muralla empieza a ser totalmente abandonada, y se empiezan a enajenar sus terrenos para aliviar las penurias del Concejo. Año tras año, con indiferencia se van arrancando piedras a la muralla. En 1876 se derribó la celebérrima Puerta de Toledo.
Descripción
Rodeaba a la ciudad-acrópolis. Se conformaba con dos recientos. El primer recinto amurallado se limitaría al Cerro del Alcázar, en una segundo momento se fortificarían los arrabales surgidos en torno a este primer núcleo. Aún se conserva en gran parte éste segundo anillo defensivo, incluyendo algunas de sus antiguas puertas y bastantes torres. En total contaba con 9 puertas (13 si sumamos las del Alcázar):
La más importante con diferencia, por su monumentalidad y significancia era la desaparecida Puerta de Toledo, frente a la que se abrió el mercado, y bajo la cual el Emperador Carlos juró los fueros ubetenses. Fue demolida incomprensiblemente a comienzos del XIX.
Las tres puertas principales que se conservan son:
- La Puerta del Losal, o de Valencia, es mudéjar, se compone de un doble arco de herradura apuntado y un arco exterior de medio punto, sustentado por columnas octogonales. Su estilo mudéjar es un buen ejemplo de las técnicas musulmanas que se continuaron utilizando tras la reconquista.
- La Puerta de Granada, se enmarca en arco de medio punto y sigue la misma línea de muralla. Daba acceso al antiguo Camino Real de Granada. Junto a ella, se hallaba el majestuoso Arco de San Lorenzo, demolido en 1856. También se encuentra un pilar abrevadero desde época inmemorial. En los alrededores, se encuentran restos de las curtidurías de la época islámica, la llamada "Plaza de las Tenerías" y, por detrás, restos de la Barbacana. La tradición dice que por esta puerta se dirigió la reina Isabel la Católica a la conquista de Baza. Asimismo, se afirma que el que sea capaz, delante de la puerta, sólo ayudado de la boca de comer una Granada sin dejar caer un solo grano, hallará un tesoro a sus pies.
- La Puerta de Santa Lucía o puerta mudéjar de Quesada: ha sido reconstruida pero conserva el arranque de los arcos originales y de la cimentación. Da acceso al barrio árabe y alfarero de San Millán y marca el inicio de la Redonda de Miradores, notable mirador a los campos que rodean la ciudad. Por su cercanía, se presume la sustituta de la que podía ser la llamada ''Puerta de Ibiut'', cercana a la mítica torre de Ibiut, origen mítico de la propia Úbeda, así como con el llamado en algunos escritos como "Arco de Viuz", o también Puerta de Bahud o Abehud.
Aún, se pueden ver otras puertas, como la de la Corredera, o el Portillo del Santo Cristo, que son reconstrucciones aproximadas. Recientemente, la demolición de varias casas apoyadas en la muralla, ha sacado a la luz en la cuesta Carvajal una parte de la puerta que daba acceso al barrio judío, los restos de la Puerta del Baño, con base de su torre del mismo nombre.
Otras puertas importantes y desaparecidas eran la Puerta de Jaén, Puerta de Calancha y la Puerta de Sabiote.
En cuanto a las torres, hay que destacar la de las torre de las Arcas, en la Corredera, torre albarrana de forma octogonal, y la Torre del Reloj, en la Plaza de Andalucía, con un bello templete superior de estilo Renacimiento, que contiene el cuerpo de las campanas. Su gigantesca campana de bronce, es la más antigua de la ciudad, de 1574 data, y pesa 123 arrobas y 14 libras, o sea, 1.422 kilos. Tocar a fiesta con tal noble campana, fue siempre un signo de distinción.
Con posterioridad, cada nuevo barrio o arrabal, se fue amurallando, abriendo nuevas puertas y postigos anexos a la cerca principal.
La parte sur de la muralla, constituye en gran parte un bello paseo, pues desde ella se contempla las nevadas alturas de Sierra Mágina y la Sierra de Cazorla, además del típico paisaje del mar de olivos, alineados sobre la infinidad de pequeñas colinas del amplio valle del Guadalquivir.
Recinto del alcázar
La muralla interior o del alcázar, corría entre la puerta del Baño, por el arroyo de Santa María, hasta al Plaza de Santa María, y desde aquí partía de oeste a este por la calle alta del Salvador hasta la Torre de Tierra, - junto a la Puerta de Bahud - aún queda en pie la parte baja del muro que entroncaba con aquella puerta
Por la parte S. no tenía puerta alguna que la uniera directamente con extramuros porque la alcazaba se encontraba en una gran altitud y el terreno al pie de la muralla era cortado a pico, haciéndola inexpugnable y por lo tanto sin salida.
La puerta principal daba a la calle Baja del Salvador. Existía un postigo o puerta secundaria que enlazaba directamente la mezquita con la ciudad. Todavía se conserva - es la actual puerta de entrada desde el claustro al despacho parroquial. Se trataba más tarde del único acceso de los habitantes de Úbeda a la Iglesia Mayor.


TAIFA DE BAEZA
La Taifa de Baeza fue un reino musulmán que surgió en al-Ándalus después la derrota de los almohades a manos de los ejércitos cristianos en la batalla de las Navas de Tolosa, librada en 1212. El reino taifa de Baeza formó parte cronológicamente de los terceros reinos de taifas. Su único rey fue al-Bayyasi, quien fue ejecutado por traición por los almohades en la localidad cordobesa de Almodóvar del Río en 1226.Historia
Este reino taifa, que comprendía un territorio situado entre las actuales provincias de Jaén y Córdoba, se mantuvo entre los años 1224 y 1226. Su único emir fue Abd Allah Ibn Muhammad Al-Bayyasi (el Baezano), quien fue vasallo de Fernando III el Santo, rey de Castilla y León, a quien apoyó en diversas campañas contra otros reyes musulmanes.
En 1225 el rey de Baeza entregó a Fernando III el Santo, entre otros, los castillos de Jaén, Andújar y Martos, aunque algunos autores sostienen que dicha entrega fue realizada en otro momento, encomendando a continuación el rey la tenencia, cuyas rentas ascendían a 50.000 maravedíes alfonsíes, de las fortalezas de Andújar y Martos a Álvaro Pérez de Castro "el Castellano", al tiempo que en la zona se asentaban tropas de las Órdenes de Santiago y Calatrava pasando a convertirse la localidad de Martos en el centro del dispositivo cristiano de defensa en la zona.
Desde el momento en que tomó posesión de la tenencia de ambas fortalezas, Álvaro Pérez de Castro "el Castellano" comenzó a realizar incursiones de devastación y saqueo en las tierras que rodeaban sus castillos y que permanecían leales al gobernador almohade de Sevilla, quien reunió un ejército con tropas reclutadas en Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Tejada, y que fue derrotado por Álvaro Pérez de Castro en una batalla campal en la que ocasionó graves pérdidas a los almohades, lo que ocasionó que la mayoría de las villas situadas entre Sevilla y Córdoba, a fin de evitar los ataques cristianos, reconociesen al rey de Baeza como a su señor, pues era aliado del rey de Castilla.
Poco después de su victoria los musulmanes sitiaron y tomaron el castillo de Garcíez, en el que se hallaba un caballero llamado Martín Gordillo, a pesar de que Álvaro Pérez de Castro acudió en su socorro. Pero no llegó a tiempo de impedir que fuera tomada por los almohades, lo que provocó que Fernando III el Santo, acompañado por varios magnates y prelados se dirigiese hacia Andújar, lo que sorprendió a Álvaro Pérez de Castro, que se hallaba en la ciudad de Córdoba en compañía del rey de Baeza. Una vez reunidos el rey de Baeza y Fernando III en Andújar, acordaron que el de Baeza entregaría al soberano castellano otros tres castillos, y que hasta que le fuesen entregados el castillo de Baeza sería ocupado por tropas castellanas, instalándose en él a continuación los Maestres de las Órdenes de Santiago y de Calatrava, y mientras tanto Fernando III sitiaba la localidad de Capilla, situada en la actual provincia de Badajoz, al tiempo que, en el mes de julio de 1226, el rey de Baeza, conocido como "el Baezano", era ejecutado por traición por los almohades en la localidad cordobesa de Almodóvar del Río.
La ejecución del rey de Baeza provocó que el gobernador de Jaén atacase la guarnición cristiana que se hallaba en el Alcázar de Baeza, la cuál resistió en el interior del alcázar, a pesar de que los musulmanes dominaban el resto de la ciudad. A pesar de ello, el gobernador de Jaén, temeroso de que acudiesen a la zona refuerzos cristianos, abandonó la ciudad sin haber sitiado el alcázar, provocando con ello que la población musulmana de las localidades de Baeza, Martos y Andújar, entre otras, abandonasen sus ciudades a finales de 1226, quedando desocupada Baeza de musulmanes en el segundo semestre de ese año. En 1227 Fernando III el Santo nombró a Lope Díaz de Haro tenente de Baeza, los primeros pobladores cristianos comenzaron a llegar a las localidades de Baeza, Andújar y Martos, al tiempo que en ésta última la tenencia de Álvaro Pérez de Castro se vio reforzada por la presencia de Tello Alfonso de Meneses, hijo de Alfonso Téllez de Meneses y sobrino de Tello Téllez de Meneses, obispo de Palencia.
Puerta de Jaén y arco de Villalar. Baeza.


